lunes, 21 de septiembre de 2026

Mire usted, Sr. Diputado General de Vizcaya

 

Mire usted, Sr. Diputado General de Vizcaya[i]

 

Mire usted, Sr. Diputado General de Vizcaya, no estoy de acuerdo en su autoproclama como político progresista, y mucho menos la de su partido: la misma que usted; y es que usted pertenece a un partido ultracatólico, ultraderechista, harto conservador y, en consecuencia, sobremanera reaccionario: un partido al que el pánico al cambio le hace tardar mucho en decantarse por un lado u otro; como sucedió al advenimiento de la “incivil” catástrofe del año 1936, siendo el último partido que se alió con la causa republicana sólo por temor a la revolución social que aquélla llevaba aparejada. Es el partido suyo de neto corte fascista, al que lo que no le encaja en su patético, melancólico y victimista ideario, si es que tiene algún ideario más, no tiene siquiera consideración: su partido de usted es el que menos ha evolucionado hacia la democracia de verdad de toda la piel de toro. A ustedes, si le dejasen, “preparaban una” como la que “preparó” Hitler y su nacionalsocialismo con los semitas; eso sí, aplicada con saña a todos los ciudadanos vascos que no tuviesen más de diez apellidos euskaros. Es más, al comienzo de la anterior legislatura ustedes seguían tan apegados a sus orondas poltronas, que casi tiene que acudir la policía autonómica para desalojarles de sus despachos.

 Usted no mira ni por Vizcaya, ni por su futuro: mira por usted y los que le sostienen en su partido: un partido que se dedicó, se dedica y se dedicará, con su inepta actuación, a arruinar de modo continuado a nuestra querida y entrañable Vizcaya, creando al mismo tiempo una diferencia de clases sociales tan abismal como insalvable.

 Usted pertenece a una institución anacrónica, rancia, que viene de muy lejos, que me recuerda aquella incendiaria soflama carlista del Jaungoikoa eta lege zaharrak; a los curas trabucaires; la abolición de los Fueros; los pistoleros en los montes de hierro; las cantinas, los mineros (a quien Vizcaya debe todo lo que fue y lo que es, pero que no volverá a ser); las Juntas Generales de Vizcaya; la creación de los Conciertos Económicos, que fue creada únicamente para encargarse con desaforada usura de la recaudación y pagar los diferentes cupos pertenecientes al estado central. Ahora bien, pensé: “el que reparte siempre se queda con la mejor parte”, pero resulta que esa cuota no revierte en el bienestar de los ciudadanos a los que usted ¿representa?

Para mí esa institución “suya de usted”, sobra, es un pesado fardo y un obstáculo más para la recuperación económica de Vizcaya. Todos sabemos que las crisis económicas se solucionan con dinero, pero no crucificando al ciudadano; ¿o es que acaso usted se crucifica y está en crisis? ¿Qué sabe usted de crisis?; ¿a usted y a los de su organigrama político les afecta, acaso?

 Yo le acuso a usted, junto a especuladores y banqueros, de ser uno de los mayores culpables de la gran recesión económica que sufre y devasta Vizcaya; usted y su partido han despilfarrado el dinero público en proyectos faraónicos que ahora mismo presentan un déficit escandaloso, como el BEC; amén de otros como el museo de titanio, el palacio Euskalduna, las Bilbao Series…, sólo para mirarse ustedes el ombligo en ellos. Señor diputado, todos esos fastos sobraban. Por cierto, ¿quién paga el nuevo palenque de los leones? Vizcaya necesita gente emprendedora con mucho carácter y formación del más alto nivel, y no “pan y circo para el pueblo” –a la masa o plebe, como ustedes nos denominan con desprecio–, que fomente la industria, ganadería, agricultura y pesca, estas tres últimas como insustituible despensa de la primera y, si después dichos sectores resultan ayudados por el turismo, mejor aún. Y pensar que hasta hace bien poco usted seguía empecinado en encajarnos otro museo en la bellísima reserva de la ría de Guernica, para seguir mirándose usted el ombligo. Pero es que a usted no se le cae la cara de vergüenza, Sr. diputado.

 Sr. diputado, usted es un individuo arrogante y un prepotente de primer orden; y es que acaba de subir el valor catastral de nuestras viviendas para encajarnos una subida del 4,7% en el IBI, y no la cuantía que reflejaba el IPC; como todos ustedes afirmaron estólidamente: Diputación y PNV (el mismo perro y el mismo collar). Todas las familias con escasos medios económicos han visto escandalosamente mermadas las ayudas que anualmente reciben de sus respectivos ayuntamientos, mediante las partidas que su diputación de usted destina para estos fines. Las personas con discapacidad también han sufrido en sus carnes los recortes. ¿Usted también se recorta, o su patrimonio personal aumenta en orden a la prepotencia y arrogancia de corte fascista e intransigente que habitualmente despliega en sus actuaciones?

 Yo le acuso a usted y a sus acólitos de estar desmantelando ese dudoso estado de bienestar que tanta sangre, sudor y lágrimas que, aun así, costó forjarlo, tanto a mi generación como a la de mis progenitores: los únicos artífices de ese hipotético bienestar, incluido el suyo, Sr. diputado, pero que ya se nos escapa a marchas forzadas. A usted no se le encoje el corazón con el tema de los desahucios, con el tema del incesante paro; mientras los bancos son rescatados y, al mismo tiempo, los jueces ejecutan sentencias de desahucios, de embargos… ¿No le huele a usted todo esto a podrido? ¿Usted también teme que le vayan a embargar o desahuciar?

 Qué soluciones aporta usted para salir de la recesión actual, cuestión que veo harto difícil, debido a que ya no somos competitivos en casi nada; puesto que, como país desarrollado, en teoría, el sector terciario: los servicios copan ya la mayor parte del PIB, con el aún apreciable aporte del turismo. A lo que yo le vuelvo a interpelar, Sr. diputado: ¿Servicios para quién?, cuando hace ya muchos años que no los demanda la industria porque, sencillamente, no la tenemos.

Sr. diputado, usted no tenía que estar metido a político, hace muchos años que tenía que haber dimitido de la política activa; tiene que hacerse una tamaña cura de humildad. Usted nunca se ha volcado con la ciudadanía, usted sobra como tal: disuelva su idolatrada y rancia diputación de usted y dimita usted, que bastante hemos sufrido los ciudadanos vascos no sólo con su presencia, arrogancia y prepotencia de corte fascista sino también con su dudosa gestión.



[i] Artículo inédito pergeñado en  enero de 2013 y enviado en su día a algún medio de difusión local, que nunca llegó a publicarse.

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