Nunca supe de ti
Nunca supe de ti,
amada princesa,
cuando tanto aires favorables
como logros lejanos
uno tenía.
Nunca supe de ti,
cuando de mi joven existencia
era rápido el fluir.
Nunca supe de ti,
cuando diáfano
el dilatado sendero
se me mostraba.
Nunca supe de ti,
cuando extendidas
y agotadoras
las jornadas pasaban.
Nunca supe de ti.