Alma liberada
No existe mayor felicidad para uno
que estar exento de preocupaciones,
cuando el alma se nos libra de su pesada carga,
y, fatigados de nuestro duro bregar diario,
acosados por arribistas,
trepadores corruptos,
cínicos y charlatanes,
llegamos a nuestra acogedora morada
y descansamos
sobre nuestro añorado y mullido tálamo.