jueves, 14 de agosto de 2025

Misiva para una marquesa

 

Ilustrísima Sra.  Dña. Susana Andoáin Corales, 

Marquesa de Gobelas

 

Buenos días, Sra. Marquesa: 

Estoy muy deprimido y tengo la vista muy cansada... La verdad es que no entiendo todas estas continuas situaciones o rabietas tan kafkianas y tremendamente ridículas y sin sentido que os montáis respecto a nuestra bonita y antigua amistad. Y es que siempre os he tenido y mantengo hacia vosotros un gran cariño; es más, creo que, de forma  consciente, jamás os he faltado al respeto ni lo haré, al contrario que vos. Estoy harto convencido de que no sabéis escuchar: todo depende del momento en que se os pille, dada vuestra volubilidad e inestabilidad emocional, por no llamarlo puro egoísmo. Cuando os apetece resaltáis mi nobleza y resulto vuestro escritor favorito y, cuando no, entráis en un estado de simple y pura contradicción esquizofrénica.

Con relación a vuestra última pataleta, os añado que me informasteis de vuestras lecturas  de manera gratuita (como hacéis de continuo con todo vuestro pobre entorno cultural) y, únicamente, “mi única falta de respeto hacia vos” ha sido mandaros una buena documentación de cosecha propia sobre Salinger, que me costó preparar a Pdf, ya que carecéis de Word, para que intentaseis profundizar en el personaje, si os apeteciese; y, en pago, me encontré con una reacción tan atípica, tan extemporánea y pueril por vuestra parte que me dio por pensar en vuestra salud psíquica... Esta contingencia, añadida a la situación que estamos viviendo hoy en día (Covid-19), me hace pensar que quizá necesitéis la visita a un buen psicólogo-a. Y después de la visita a este-a profesional, os recomiendo unas clases nocturnas, o diurnas, de comentario de textos, o mejor, de diálogos de besugos por wasap.

En vuestro desafortunado y último wasap me echabais en cara ciertas situaciones, y nunca entenderé el porqué: uno jamás os ha echado ni os echará nada en cara. Al respecto, os añado, resumidos, los siguientes puntos:

1º) De nuestro periplo aéreo a la pérfida Albión, tengo que deciros que no sólo conservo un bonito recuerdo sino también unas inolvidables sensaciones, y me fastidia sobremanera que lo enturbiéis con vuestras pertinaces rabietas infantiles; por otro lado, nadie llevó de la mano a nadie: fue un placer recíproco.

2º) En lo relacionado con  vuestro acompañamiento a mis consultas médicas, os expreso, con absoluta sinceridad, que nunca podré olvidarlo y, por ello, me considero en deuda con vos. Podría deciros más, pero me lo guardo para otro momento más oportuno.

3º) En cuanto al presunto virus de vuestra patata de móvil, ya quedó dicho y demostrado que se trató de un simple bloqueo causado por la memoria, casi llena..., la cual, al recibir el mensaje, no lo pudo asumir y acabó de noquear totalmente al terminal. Y es que uno tiene ocupaciones más importantes que dedicarse a infectar telefoninos. Por ello, me pedisteis disculpas en su momento.

Podría seguir escribiendo toda la tarde, aunque es lo que peor hago, sin ninguna duda, a pesar de mis cinco años de facultad…; pero estoy agotado física y emocionalmente…: llevo casi dos años sobremuriéndome; si bien, estoy casi seguro de que no os lo creeréis.

Os ruego que reflexionéis al respecto, y, sobre todo, que hagáis un poquito de autocrítica. Y que vuestra cabeza, tan voluble e inestable, se asiente definitiva y definitoriamente.

Ya sabéis dónde estoy para lo que se os ofrezca.

Con mis más sinceros respetos,

 

Theo 

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario